Sólo
cuando se conoce la filosofía BPM es posible determinar su adecuación a la
organización y sus diferencias respecto a un entorno ERP.
BPM
parte de que la Organización tiene un determinado grado de madurez y sus
procesos están claramente definidos, a partir de ahí es posible estudiar su implantación
para gestionar determinadas áreas de negocio.
La
posibilidad de modelar los procesos de cualquier organización mediante una
notación estándar (p.ej. BPMN) y facilitar su evolución sin necesidad de volver
a codificar los programas informáticos es una de las principales ventajas de
BPM.
Además,
cuando existen flujos de trabajo (principalmente administrativo) en los que
participan distintos usuarios, BPM es la herramienta ideal para controlar la
carga de trabajo y los plazos de realización, contando con herramientas de
monitorización en tiempo real.
Aquellas
organizaciones que cuentan con sistemas de gestión (ISO, EFQM, …) son
candidatos ideales a la implantación de BPM, ya que sus procesos están
definidos y por tanto sólo será necesario su modelado y despliegue en la
Plataforma BPM (p.ej. Bonitasoft).
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